jueves, 26 de junio de 2008

Del dolor de no ser; de Morir.

Del dolor de no ser; de Morir.

Había caminado al menos durante una eternidad, o tal vez dos, y el dolor aun no amainaba. Me atormentaba, como un viento que azota y no cesa de correr, aniquilando mis esperanzas, ahogándome con su forzoso arrebato, hasta permitirme caer y llorar.

Entonces, retorciéndome entre el polvo, agonizando, me lo pregunte. ¿Por qué no puedo estar en paz, porque no puedo estar tranquilo, porque mi boca no sonríe, porque mis ojos lloran, porque todos ríen y yo sigo aquí, sollozando?

Y si, es un lamento, uno terrible y desesperado. Mientras dejo que mis lágrimas corran y caigan, tomo el polvo y las piedras, y las apreto contra mi rostro. Ahora no son solo lagrimas, también hay sangre. Sangre, mía, corres tibia, te haces fría, y vuelves a la tierra. Quiero ir contigo, a la tierra, a sus entrañas, quiero ser tierra, no quiero ser hombre.

No pude caminar más. Mi corazón estaba reventado, no podía ir más. ¿Por qué? Y sigo con la retahíla de preguntas, y el recuento interminable de los desastres. ¿Cuando acaba el infierno, cuando termina mi sufrimiento?

Y sigo aquí, susurrando entre las piedras. Maldiciendo a mi nombre, mordiendo la roca hasta hacer pedazos mis dientes, y con ellos, mis sueños. Ella no me quiere, me habla pero no me cuenta, me mira pero no me toca, y yo solo tomo entre mis manos las astillas, y las dejo entrar, hasta manchar todo con la escarlata sinfonía.

Y en medio de un rojizo mar, hundo mi rostro y no pregunto más. El dolor palpita sin cesar, la sangre hierve, desespero, me ahogo, no puedo vivir más.

Y me quedo allí. Suspiro por última vez bajo el charco rojo que deje atrás, y sobre el cual me zambullí. Y si, he muerto al fin, el dolor desciende, y me siento perdido. ¿Que hice? Morir.

No hay comentarios: