lunes, 25 de febrero de 2008

Iniciando -

¿Alguna vez te has sentido cansado? Pensando que ya no queda nada, la comida ya no sabe igual, el vino ya no te embriaga, el amor ya no toca a tu puerta, el mundo te es indiferente, incoloro, incipiente, ¿Alguna vez te has sobrecogido de tal manera, que sientes la angustia consumir hasta el mas remoto de los rincones de tu ser?

Espero que al menos una vez, te hallas sobrecogido ante esta sensación, y te hayas visto obligado a detener tu marcha y sentarte a un lado del camino, a pensar y divagar. Y espero que haya dolido, y que hayas derramado lágrimas amargas de desilusión y frustración.

¿Por qué? Porque no es si no de este, sufrimiento tan intenso, que surge la necesidad, por vivir realmente, por conocer, por sentir, por no ser uno mas en una lista interminable de sombras sin destino, futuro o nombre.

Porque es con la punzante sensación de abatimiento, soledad y tristeza, con la que llegan las mejores etapas de creatividad, es de ellas que nace el Arte, la música y la poesía más maravillosos. Es en la Oscuridad, donde reside todo cuanto se nos a contado como prohibido, maligno o reprobable donde se esconden algunas de las mejores cosas que el ser humano tiene dentro de si.

¡Cuidado!; Este no es lugar para cristianos abstemios, o ebrios retrogradas. No pretendo decir o hacer cosa alguna que halla descendido de la herencia de la gran ramera romana, la iglesia, o de cualquiera de sus hijos bastardos. Muy por el contrario, aquí planto mi más enérgica herejía, una diatriba blasfema que busca sencillamente desahogar mi hastío y mi cansancio de un mundo mundano, servil y aburrido. Que las falanges de fascistas con mascaras de liberales retrocedan ante el clamor de sus amos, y no entren aquí jamás.

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