El trabajo de producir mapas es un arduo proceso nunca terminado.
Siempre habrá en la humanidad una necesidad por cartografiar todo
aquello con lo que se encuentre y a lo que tenga acceso. El mapa puede considerarse como
una proyección mental que, traducida a través del dibujo, pretende
mostrarnos como es el mundo. Esta "manera" no es solo grafica, si no que también esta atravesada por la
manera como sentimos el mundo, como sentimos el espacio, como nos
movemos en el, como lo entendemos, como nos relacionamos con este; El mapa es una herramienta de difusión de pensamiento para lo que al estado concierne, pues desde el comienzo de su producción a servido a todos los
fines políticos imaginables. Hacer un mapa es un acto político en si mismo.
Determinar la manera como se desarrollara y como percibirá un
determinado espacio territorial un sujeto cualquiera por medio de
dichos mapas, otorga una responsabilidad y un poder sobre dichos
individuos más allá del simple acto de revelarle lo que hay más allá
de lo que percibe. El mapa puede determinar no solo las distancias
físicas, si no también las distancias entre los pueblos. Una comunidad
podría llegar a ver a su vecino como foráneo según la información que
se halla condensado en los mapas con los que tengan relación. El mapa
siempre ha sido una herramienta ampliamente usada y hasta cierto punto difundida por diversos estados entre sus comunidades, puesto que el comercio desde la
antigüedad dependía ampliamente de estos. Y, aunque inicialmente eran
artículos costosos y sofisticados, generalmente se podría acceder a
uno si se necesitaba. Todos los ejércitos de la historia han hecho uso
de mapas para identificar a un enemigo y destruirlo.
El mapa es una herramienta de valor incalculable. A través de el
pueden generarse conflictos o empatias entre distintas facciones sin
que se halla producido previamente ninguna relación real entre estas.
Un determinado gobierno puede decidir si sus gobernados se relacionan
o no con un determinado grupo, o si deben llevar a cabo alguna otra
acción con dicha gente. Pueblos e individuos que jamás habían tenido
relación alguna entre si, y que no tenían necesidad alguna por luchar
entre ellos han llegado a niveles de beligerancia extremas; Las
cruzadas hicieron que campesinos europeos que nunca hubiesen soñado con ver la
costa mediterránea de Israel terminaran atacando aldeas musulmanas de
las que no conocían absolutamente nada. Fue un poder mayor que tenia
acceso al inconmensurable potencial de los mapas, sus códigos y la información con la que estan imbuidos la que decidió quien
debía vivir o morir y quien debía terminar dicho trabajo. A través del
mapa se puede llegar a controlar, en el terreno de lo político,
cualquier cosa. Hoy en día gracias a Internet y los medios de distribución
de información masificados sigue siendo perfectamente posible
determinar la verdad más conveniente y construir realidades alternas a
partir del mapa. La propaganda de estado que se vivió en la segunda
guerra mundial con tanta evidencia y eficacia sigue siendo posible, y
a través del mapa sus sutiles influjos en las mentes de las personas
siguen siendo palpables y duraderos.
La transformación de una idea puramente mental, que se genera a partir
de nuestra experiencia de recorrido y vivencia con un cierto lugar que
habitamos, en una imagen proyectada en un plano bidimensional es una
manifestación estética. Determina por medios visuales una política viva, una determinación directa de nuestra
manera de relacionarnos con nuestro entorno y con los demás
individuos. El mapa a la par de una herramienta de diversas índoles, puede ser a su
vez una herramienta artística.
La construcción de un mapa implica la estratificación de una cierta información, y su correspondiente sistematización para que así, pueda ser leído y comprendido bajo un análisis no muy complicado. Este proceso es similar a la labor de producir un texto, y tal como sucede con la elaboración de textos, con los mapas hay distintas maneras de concluir el trabajo, distintas vías, distintas estructuras a seguir. Tal como sucede con el texto, el mapa puede asumir la configuración rizomatica propuesta por Deleuze y Guattari, y transformar la simbología usada para proyectar la idea de un territorio, en unidades de información dispuestos a ser ensamblados o dislocados de maneras diversas según requiera cada caso. El mapa se convierte así en una herramienta de composición de ideas, a la par de sus otras cualidades; Sobre todo la de herramienta política.
El mapa como herramienta de disposición de una cierta cantidad de información dispone de un infinito número de posibilidades, en cuanto el asumirlos ejes multidimensionales, es decir, rizomas, pues son innumerables las posibilidades de articulación a la hora de mapear recorridos, o producir mapas a partir de otras experiencias que lo permitan. Sin embargo, su riqueza visual solo es equiparable a la fuerza discursiva que entrañan: La posibilidad de elaborar nuestros propios mapas a partir de nuestras propias vivencias, desde nuestras propias perspectivas y según nuestros propios intereses –y caprichos- hacen del mapa como rizoma un manifiesto político, la no posibilidad de agentes externos –generalmente institucionalizados- de determinar nuestra realidad, o la simple manifestación de la voluntad propia de resolver la espacialidad de nuestro cotidiano, o cualquier otro problema referente al lugar, mapa, y sus contenidos. Una memoria propia que, aunque individual, puede en realidad conectarse con otras y generar un espacio de la memoria, tanto del sujeto como colectiva.
Dislocar el recorrido de un punto a otro a través de la ciudad, además, es importante en el sentido de manifestar en nuestra propia vivencia activa la experiencia artística. El arte y existencia ligadas e interrelacionadas para conformar un único dispositivo discursivo, político y artístico; Dislocar el espacio tal cual se nos muestra –o tal cual se pretende enseñarnos como es- entraña la autonomía de desobedecer, o incluso transgredir viejos márgenes que permean la sociedad y sus procesos.
Seria pues el mapa como manifiesto político, distribución de la realidad tal cual deseemos asumirla, en un único acto político. Asumir la elaboración de la distribución de dicha información, es asumir la propia consciencia de lo que se es y de lo que se hace –Hasta cierto punto- las divisiones de lo que es obra, artista y observador, se dilatan, puesto que el objeto artístico es a la vez cada mapa y su totalidad, y en ese sentido el artista es solo en cuanto el generador de un proceso, mas no de un objeto cargado de significados arquetípicos o legitimadores, si no que, el objeto como tal desaparece o es irrelevante en el sentido de unicidad, al contrario, la importancia se acerca mas a la información y a la manera como dicha información se va elaborando y asumiendo en cada aspecto que toca al proceso central.
lunes, 27 de octubre de 2008
lunes, 6 de octubre de 2008
muerte de la muerte
“… Y entonces, el hombre dijo: Hágase la Luz; Y a la sazón por la Luz fue cegado…”
La percepción de un destello de luz desencadena un sin fin de lecturas. La maquina de la mente humana recoge toda esa información y paso a paso, explica a todo lo demás lo que significa dicho destello, y genera entonces, una ilusoria explicación topográfica de lo que el exterior ofrece, permitiéndonos interactuar con el entorno. Pero no contenta con construir la realidad, también se permite cegarnos. La mente esta dotada también de la posibilidad de la emoción, de revestir de significaciones aparentemente mucho mas profundas a las cuestiones más mundanas. Ni bueno ni malo, un método de perpetración de la especie.
¿Amarían sin sus preciados destellos cegadores? Claro que no. Todo lo que rodea a dichos procesos es ilusión, es una bruma que encierra a cada individuo en una burbuja distinta, en una realidad aparente que cada quien hace a su antojo, algunas veces, en colectividad. Más no hay ningún mundo de las ideas, ni ningún mundo real. Todo esta aquí, en nosotros, y en la mente.
Con otros estímulos, la mente construiría otra visión de la realidad. Con otro entorno, la mente proyectaría otra imagen de nosotros mismos. Con la llegada de un nuevo mundo, no habría nada de lo que conocemos, y todo el misticismo del amor y demás caprichos se desvanecería pedazo a pedazo para siempre.
Esto significa que no tenemos límites. Significa que la mentira y el engaño son potencialmente, todo. Significa que la construcción de un proceso de pensamiento, que es la esencia del arte, no esta supeditado a nada, y a la vez, depende de todo. Pero es la consciencia de lo que decidamos que es verdad lo que cuenta.
Venga a nosotros la inmaterialidad, y venga a su vez, su rematerializacion, allá y acullá, por todas partes, ni arriba ni abajo, imperecedero movimiento, explosión e implosión potenciadas al infinito.
La percepción de un destello de luz desencadena un sin fin de lecturas. La maquina de la mente humana recoge toda esa información y paso a paso, explica a todo lo demás lo que significa dicho destello, y genera entonces, una ilusoria explicación topográfica de lo que el exterior ofrece, permitiéndonos interactuar con el entorno. Pero no contenta con construir la realidad, también se permite cegarnos. La mente esta dotada también de la posibilidad de la emoción, de revestir de significaciones aparentemente mucho mas profundas a las cuestiones más mundanas. Ni bueno ni malo, un método de perpetración de la especie.
¿Amarían sin sus preciados destellos cegadores? Claro que no. Todo lo que rodea a dichos procesos es ilusión, es una bruma que encierra a cada individuo en una burbuja distinta, en una realidad aparente que cada quien hace a su antojo, algunas veces, en colectividad. Más no hay ningún mundo de las ideas, ni ningún mundo real. Todo esta aquí, en nosotros, y en la mente.
Con otros estímulos, la mente construiría otra visión de la realidad. Con otro entorno, la mente proyectaría otra imagen de nosotros mismos. Con la llegada de un nuevo mundo, no habría nada de lo que conocemos, y todo el misticismo del amor y demás caprichos se desvanecería pedazo a pedazo para siempre.
Esto significa que no tenemos límites. Significa que la mentira y el engaño son potencialmente, todo. Significa que la construcción de un proceso de pensamiento, que es la esencia del arte, no esta supeditado a nada, y a la vez, depende de todo. Pero es la consciencia de lo que decidamos que es verdad lo que cuenta.
Venga a nosotros la inmaterialidad, y venga a su vez, su rematerializacion, allá y acullá, por todas partes, ni arriba ni abajo, imperecedero movimiento, explosión e implosión potenciadas al infinito.
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